miércoles, 9 de octubre de 2024

UN CUENTO, UN NIÑO Y UNA ADULTA

        Entren y lean esta fascinante historia sobre un libro diferente.



Eran las nueve de la mañana y recién entrábamos al aula, se disponía un pequeñín dirección a la zona de lectura. Este niño, de todavía tres años y sin la capacidad de leer, cogió todos los libros que pudo a la vez y los tiró encima de una mesa. Comenzó a abrirlos y a ojear rápidamente sus imágenes, pero llegó el cuento: Donde viven los monstruos y, de reojo, vi cómo se sorprendía. No debí ser muy sutil, porque en cuanto notó mi mirada, pidió desde su silla que se lo leyese. 


Me acerqué a donde se encontraba, dispuesta a leerle el libro, pero parecía no importarle lo escrito, sino que la historia encajara con lo que él se estaba imaginando. En ese momento pensé: “improvisamos la historia”, y así fue. Él me iba diciendo que pasaba por su cabeza y, poco a poco, yo me inventaba una historia que partía de la imaginación de un niño, el condicionamiento de unas imágenes y las aportaciones de un texto. Además, jugaba con ventaja, porque ya reconocía la historia de este cuento. 


A él le gustaba que le hiciese preguntas y reforzara sus comentarios y a mí me impresionó cómo un mismo libro puede tener varias historias, cómo las imágenes son totalmente susceptibles a la persona que las ve y cómo el pensamiento divergente de los niños lleva a crear situaciones que jamás habrías imaginado, accediendo a una realidad virtual sin necesidad de recursos no humanos.

En este punto, no puedo dejar pasar la oportunidad de recordar el siguiente debate: ¿por qué, a medida que pasan los años, dejamos este pensamiento atípico de lado, buscando una sola solución o respuesta? “La correcta”. Es cuanto menos interesante, porque el “acto creador” nos facilita una adaptación activa al entorno y, por tanto, una mejor calidad de vida. (Contini de González, 2001, p.24)


Con esto les dejo la reflexión y decisión a ustedes, pero recuerden que ellos quizás tienen la excusa de ser niños, pero, ¿y nosotros? ¿Por qué nos cuesta tanto gestionar nuestros pensamientos y emociones? 




Contini de González, N. 2001. La creatividad como recurso de afrontamiento en la vida cotidiana. Psicodebate. Psicología, Cultura y Sociedad, 1(1), 19-25. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5645325.pdf 



UNA ACTIVIDAD Y UNOS NIÑOS SIN OBJETIVOS

     Esta experiencia tuvo lugar en el aula del segundo año del segundo ciclo de Educación Infantil, alrededor de las 12:30, durante una act...