Entren y lean esta fascinante historia sobre un reajuste emocional.
Este es el caso de una niña que con la llegada de su hermana pequeña se siente olvidada. Da igual si es el momento de la llegada, de la asamblea, de los juegos por equipos, del primer recreo, de la fruta, del juego libre por zonas, del segundo recreo o de la comida. No importa, porque ella se siente aislada. Desde fuera podemos intuir que esta pequeña tiene celos de su hermana o que la situación familiar ha cambiado tanto que le está costando adaptarse a esta nueva situación.
Según el experto, Monzó E. (2017), la presencia de conductas celosas de forma ocasional y transitoria no llega a suponer un problema familiar; además, explica la existencia de una relación significativa entre la conducta de celos infantiles con la percepción de una baja disciplina y mayor índice de síntomas emocionales, como: ser/tener hermanos.
Y es que, hay que tener en cuenta lo siguiente; estamos hablando de que el primer círculo socializador, el cual anteriormente giraba solo alrededor de ella, pasa a centrarse en otra persona que por el momento es más dependiente que esta niña. Por lo mismo, el nivel de desplazamiento puede que sea real, aunque tienda a magnificarlo, y es una verdad que existe un cambio demasiado grande en la rutina de esta familia. En definitiva, podemos pensar que es un proceso normal y que ocurre mucho, pero, deberíamos dejar de lado esta creencia de que “tarde o temprano se acostumbrará” y comenzar a plantearnos cómo lidiar con la situación y quizás “echarle una mano” que aligere y sea comprensiva; que le ayude en la transición y adaptación que vive a nivel familiar y personal.
Monzó, E. 2017. Análisis de factores predisponentes en los celos infantiles. Universidad Católica de Valencia. https://doi.org.158895
