Entren y lean esta fascinante historia sobre un cambio de parecer.
Empezábamos con las propuestas, siguiendo la rutina de todos los días (algo parecido a los rincones). Se trata de permanecer durante diez minutos con tu grupo y propuesta asignada del día. Luego de esto, si se quiere, pueden moverse por las demás propuestas e interactuar con cualquier compañero. Los niños siempre están deseosos de que pase este tiempo y poder jugar con sus amigos. Y este día no iba a ser diferente.
Se disponía una de las niñas hacia la propuesta de “construcción en el porche” para encontrarse allí con su amiga. He de decir que tienen una relación de “amor-odio”, que las tiene enfrentadas muchas de las veces.
Al llegar las dos se volvieron inseparables, solo buscaban jugar juntas, pero llegó la tormenta. Desde dentro de la clase se escuchó un gruñido muy exagerado, acompañados por unos gritos propios de un castrati. Acudí entonces a la zona del porche, curiosa por saber que había despertado tanta rabia y dolor.
Una vez allí, una de ellas no paraba de llorar intentando explicarse. Tuvimos que recurrir a unas pocas respiraciones para calmar ese llanto que no me permitía entenderla. Unos segundos después volvió a intentarlo y esta vez, con éxito. Demandaba que su amiga le pidiese perdón por no querer ser su amiga más y que le devolviese un juguete que anteriormente estaban compartiendo en la dinámica del juego. Al ver que la otra parte afectada no estaba muy por la labor de explicar su versión, no me quedó más remedio que intervenir.
Tras muchas idas y venidas, preguntándoles cómo se sentían, qué habían hecho y cómo podíamos solucionarlo, estas dos pequeñas llegaron a un acuerdo que salvó de nuevo su relación.
Fue tan impresionante el avance que me quedo con que es más efectivo promover la reflexión que descifrar la situación y proponer soluciones. Y es que, según García et al (2009), “el niño es capaz de hacer uso de sus habilidades metacognitivas en el empeño por resolver dichos problemas. Se ha llegado a establecer que el desarrollo y consolidación de la metacognición influye de manera directa en la habilidad del niño para resolver problemas”.
García, A., Enseñat, A., Tirapu, J., & Roig, T. (2009). Maduración de la corteza prefrontal y desarrollo de las funciones ejecutivas durante los primeros cinco años de vida. Neurología, 48(8), 435-440.
https://pesquisa.bvsalud.org/portal/ resource/pt/ibc-128090
