martes, 19 de noviembre de 2024

VEINTITRÉS NIÑOS Y UN MAESTRO NUEVO



Entren y lean esta fascinante historia sobre un cambio de maestra.


Esta experiencia tuvo lugar en el aula del segundo año del segundo ciclo de Educación Infantil, sobre las 10:00, terminando el momento de la asamblea. 


En ella intervienen la estudiante de prácticas (P), de 24 años de edad. Además, participan los veintitrés alumnos de entre 3 y 4 años (A). Concretamente, 7 niños y 16 niñas. También, interviene un maestro que sustituye a la tutora de la clase (M), de 31 años de edad. 


Al término de la asamblea, M se dispone a dirigirse hacia el registro de doble correspondencia entre equipos y zonas de juego para entrar en el reparto de las mismas. M le pide ayuda a P para que le explique cómo funciona la dinámica usualmente y aplicarlo de la misma manera. P, intenta enseñarle mediante un ejemplo con el primer grupo. Entonces A, no para de hablar y no prestan atención a P. M les pide silencio y A acata la petición sin problema. Sin embargo, P sigue explicando y vuelve el “barullo”. Finalmente, M, molesto y serio les pide que se sienten y escuchen porque va a repartir a los grupos según su parecer. Así, M les ubica en cada zona y A no solo hace caso, sino que no buscan escabullirse una vez en su zona, aunque no la hayan escogido ellos.


Esta experiencia muestra cómo influye la confianza en el comportamiento de los seres humanos. Y es que debemos recordar que  “confianza o desconfianza no pertenecen a los individuos, a sus cualidades o defectos, sino que se producen entre individuos. (Cornu, 1999, p.22). 




REFERENCIAS 


Cornu, L. (1999). La confianza en las relaciones pedagógicas. Novedades Educativas. 

UNA NIÑA Y UNA PRACTICANTE: UN RECIBIMIENTO



Entren y lean esta fascinante historia sobre mi primer recibimiento.


Esta experiencia tuvo lugar en el aula del segundo año del segundo ciclo de Educación Infantil, alrededor de las 09:45, ya entrados en los treinta minutos de entrada. 


En ella intervienen la estudiante de prácticas (P), de 24 años de edad. Además, participa una alumna de 4 años (A). De igual manera, interviene la tutora de la clase (T), de 38 años de edad. 


A la hora de entrada en el aula, momento en el que las familias acompañan a los niños hasta dentro de la clase e intentan calmar la ansiedad por separación que suele haber, para así dejarlos jugando, haciendo alguna actividad con sus compañeros o con la maestra. En este caso, T se ausenta de su puesto habitual en la puerta y P decide sustituir la ausencia por un momento. P, a punto de levantarse, ve cómo A entra a la clase con su madre y decide saludarla. P, verbalizando sus acciones, le da la bienvenida a A y le saluda con la mano. Entonces, A, decidida, suelta la mano de su madre y camina hacia P. Entonces P le recibe con los brazos abiertos y A se sienta en sus piernas sin decir nada. T hace contacto visual con P mostrándose sorprendida ya que a A le cuestan las despedidas con la familia a la hora de la entrada.


Esta experiencia muestra la importancia de crear un espacio donde los niños se sientan seguros y donde ubiquen figuras de apego sanas que les permitan avanzar en sus aprendizajes. Como exponen Gil y Sánchez (2004):


Las funciones que al adulto le toca desempeñar como mediador son importantes debido a que:

  • La influencia que ejerce sobre el niño o niña es decisiva para su desarrollo. 

  • El adulto constituye la base de seguridad del niño o niña. 

  • Es el elemento humano primordial de una interacción básica significativa de la que va a depender un buen desarrollo socioemocional. (p.538)




REFERENCIAS 


Gil, M. Sánchez, O. (2004). Educación inicial o preescolar: el niño y la niña menores de tres años. Algunas orientaciones a los docentes. Educere, 8(27). 535-543.

https://www.redalyc.org/pdf/356/35602713.pdf 


UNA ACTIVIDAD Y UNOS NIÑOS SIN OBJETIVOS

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