jueves, 28 de noviembre de 2024

EL ARTE DE NEGOCIAR Y LA AMENAZA


La experiencia tuvo lugar en el aula del segundo año del segundo ciclo de Educación Infantil, a las 11:30, en un momento de transición de la asamblea hacia una actividad de pintura. 

Participaron una alumna de prácticas (P), de 24 años, la tutora (T), de 37 años, y tres alumnos (A) de 3 años.

P comenzó a distribuir materiales para la actividad pidiendo paciencia, pero A se negaba a colaborar. Uno de ellos no quería sentarse y comenzó a jugar con bloques, y segundos después, los otros dos lo imitaron. P les pidió, de forma verbal y calmada, que dejaran los bloques para comenzar la actividad. Sin embargo, el primero en desobedecer anteriormente respondió: “no quiero, si no me dejas jugar, no voy a hacerte caso”. P intentó negociar diciendo: “Si guardamos los bloques ahora, podrás jugar con ellos después de la pintura”. Ante la negativa del mismo, P levantó la voz y dijo: “Por favor, deja los legos y ponte en la mesa para empezar la actividad, sabes que T nos la ha encargado a nosotros y si no colaboras tendré que decírselo”. A, desafiante, apartó la mirada y no obedeció. T, quien estaba observando, intervino diciendo: “Creo que hay un problema, Vamos a buscar una solución. A, ¿quieres pintar con un pincel o con los dedos?”. Entonces, A, intrigado, eligió los dedos y accedió a guardar los bloques para ir a hacer la actividad.

T explicó después a P que las amenazas no generan cooperación y que aunque, a veces son necesarias, hay que intentar evitarlas. En cambio, la negociación, cuando incluye elecciones claras y atractivas, suele fomentar la participación. Como señala Villa (2016), “la negociación es la mejor herramienta para legitimarse y ganar a largo plazo. La negociación consiste en el acercamiento de dos partes opuestas, hasta que alcanzan una posición aceptable para ambas” (p. 3).

REFERENCIAS


Villa, J.P. (2016). Manual de negociación y resolución de conflictos. Profit Editorial.


miércoles, 27 de noviembre de 2024

LA VERDAD Y DOS NIÑAS


Entren y lean esta fantástica historia sobre la promoción de valores sanos.


Esta experiencia tuvo lugar en el aula del segundo año del segundo ciclo de Educación Infantil, sobre las 09:15, durante la media hora de llegada a la escuela y entrada al aula. 


En ella intervienen dos alumnas de 4 años (A y B) y la tutora de la clase (T), de 38 años de edad. 

Después de deambular por el aula y de que sus madres se fueran de la escuela, A y B comienzan a pintar en una cartulina que tenía T guardada en sus pertenencias. T, después de un rato, observa cómo B la rompe en pedazos y la tira al suelo. Entonces A se pone a llorar de manera nerviosa y T acude a la situación. B se percata de esto  e intenta escaquearse, sin embargo es tarde e intenta mentir a T, diciendo que no fue ella. Así, T, le explica verbalmente que es mejor decir la verdad, que sólo pretende solucionar el problema y termina pidiéndole por favor que no le mienta porque ella no “le va a hacer nada malo” y que va a creer en su palabra. No obstante, B sigue negándolo y A no quiere hablar. Finalmente, T decide dejar ahí la conversación, incentivándolos a hablar con ella cuando estén más tranquilas.




Touriñán (2008) afirma que la escuela debe procurar que los valores promovidos en su seno sean reconocidos socialmente, tratando de alcanzar que se vivan en la familia y que ello incida en la sociedad (p. 73).  Esto nos recuerda la importancia de esta anécdota, que nos enseña a promover valores sanos desde el ejemplo. Sin embargo, la estrategia aplicada por T podría implementarse, intentando hacer más hincapié en la explicación del porqué. 



REFERENCIAS 


Touriñán, J. (2008). Educación en valores, educación intercultural y formación para la convivencia. Netbiblo.

martes, 26 de noviembre de 2024

DOS NIÑOS Y UNA SOLUCIÓN



Entren y lean esta fascinante historia sobre la mediación para un buen clima de aula.

Esta experiencia ocurre en el aula del segundo año del segundo ciclo de Educación Infantil, en la zona de actividad de juego simbólico, alrededor de las 12:00, después del primer recreo. 

Intervienen la estudiante de prácticas, de 24 años (P), la tutora de la clase, de 37 años (T) y dos niños de cuatro años (B y C).

La estudiante en prácticas (P) organiza una actividad de juego simbólico donde B y C, representan a unos dependientes de una tienda. Durante el juego, C se frustra porque B no le deja coger los productos que él quiere, lo que provoca que C grite y empuje al compañero. P intenta no prestar atención y ver si pueden solucionar el problema ellos solos primero.

Minutos después, se acerca la tutora (T) y, con un tono tranquilo, medía la situación.  T le explica a C la importancia de respetar los turnos y le recuerda verbalmente a B que sea paciente. Después de la conversación, ambos niños parecen calmados y reanudan el juego de forma cooperativa.

Finalmente, T le comenta a P que la mediación es crucial para enseñar a los niños a manejar conflictos de manera pacífica. En este caso, T no sólo resolvió el desacuerdo, sino que les brindó herramientas para gestionar sus emociones y mejorar su cooperación en el futuro.

Este ejemplo subraya la importancia de crear un clima escolar positivo y de enseñar a los niños a resolver conflictos de forma respetuosa. La mediación permite que los niños identifiquen y procesen sus emociones y la de los demás, favoreciendo un buen ambiente de convivencia. Como sugiere Pinilla y Mendieta (2017), la mediación es una forma de abordar conflictos; conlleva valores y procedimientos que educan en la paz y consolidan una actuación profundamente democrática.


REFERENCIAS


Pinilla, N., Mendieta, M. C. (2017).  Pedagogía de la confianza: una estrategia para generar ambientes escolares de paz. Revista Análisis,49(91), 315-336.

DOI: https://doi.org/10.15332/s0120-8454.2017.0091.03 


lunes, 25 de noviembre de 2024

UN EQUIPO Y UN PANEL DE ZONAS DE ACTIVIDADES


Entren y lean esta fascinante historia sobre la democracia asistida.

Esta experiencia tuvo lugar en el aula, en la zona de la asamblea, del segundo año del segundo ciclo de Educación Infantil, alrededor de las 10:15, durante una actividad rutinaria por equipos en la que los mismos deben llegar a un acuerdo y elegir la zona de juego del día.

En la situación intervienen la estudiante de prácticas (P), de 24 años, la tutora (T), de 38 años, y un grupo de cinco alumnos de 4 años (A): tres niñas y dos niños.

Los niños comienzan a discutir cuando cada uno propone una zona diferente, sin llegar a un acuerdo. Entonces, P trata de calmar la situación proponiendo una votación, pero varios niños no aceptan la idea y muestran frustración. Ante esto, P decide intervenir guiándonos verbalmente y con gestos a través de un diálogo grupal y T propone que cada niño exprese por qué quiere la zona y los demás escuchen las razones.

Sin embargo, la falta de paciencia dificulta llegar a un acuerdo. En ese momento, T intervene de nuevo y sugiere que vayan a donde vote la mayoría porque es una forma justa de elegir, y que, además, al día siguiente, pueden cambiar de zona. Esto ayudó a los niños a regular su frustración y aceptar el consenso alcanzado.

Esta experiencia demuestra la importancia de enseñar a los niños la capacidad de autorregulación y toma de decisiones compartidas. Asimismo, es sabido que "El desarrollo de esta capacidad durante la etapa de preescolar es fundamental para el logro de habilidades sociales y emocionales en el niño, permitiendo que se adapte a las diferentes situaciones que se le presente en su contexto familiar y escolar." (Rodríguez & Sapallanay, 2021, p.22).


REFERENCIAS


Rodríguez Maguiña, N., & Sapallanay Castillo, K. J. (2021). La autorregulación emocional en niños de preescolar: Una revisión sistemática. Universidad César Vallejo.

https://repositorio.ucv.edu.pe/handle/20.500.12692/96132

jueves, 21 de noviembre de 2024

TRES GRUPOS DE INFANTIL Y UNAS CASTAÑAS



Entren y lean esta fascinante historia sobre el día de las castañas.


Esta experiencia tuvo lugar en el espacio exterior o “patio” de la escuela donde coinciden primer, segundo y tercer año del segundo ciclo de Educación Infantil. Ocurre alrededor de las 11:00, durante una actividad especial por la llegada del otoño: la degustación de castañas asadas.

Intervienen la estudiante de prácticas (P), de 24 años, la directora de la escuela infantil (D), de 47 años, y los tres grupos anteriormente mencionados, que rondan desde los dos años hasta los cinco años (G). 

D deja a P a cargo mientras supervisa la preparación de las castañas en el patio, indicando que es importante motivar a los niños para esta actividad, ya que parten con una curiosidad intrínseca. P pide a G que vayan recogiendo porque vamos a salir al patio a ver cómo se asan las castañas y a comérselas. Sin embargo, algunos niños pierden interés y comienzan a hablar entre ellos. Para recuperar la atención, P les recuerda que es el papá de una niña de G el que va a venir a ayudarnos y que la próxima vez podría ser cualquier otra familia. Aunque varios niños responden con entusiasmo, otros siguen inquietos.

T regresa con una muestra de castañas asadas y, con un tono animado, canta una canción sobre el otoño. Esto genera curiosidad en los niños, que rápidamente comienzan a recoger para salir al patio. Una vez allí, se muestran tranquilos y pacientes esperando por las castañas.

Esta anécdota nos enseña cómo la motivación y la curiosidad son claves para captar la atención y lograr la participación activa de los niños. Como señala Chavarría (2023), "la curiosidad es el motor que impulsa el aprendizaje infantil, ayudando a los niños a explorar y descubrir su entorno, mientras la motivación intrínseca los lleva a participar activamente en actividades que encuentran significativas y gratificantes."


REFERENCIAS 


Chavarría, R. (2023). Motivación intrínseca: el motor que impulsa el aprendizaje en la primera infancia. Bright Spot Learning Center. Recuperado de https://brightspotcr.com

martes, 19 de noviembre de 2024

VEINTITRÉS NIÑOS Y UN MAESTRO NUEVO



Entren y lean esta fascinante historia sobre un cambio de maestra.


Esta experiencia tuvo lugar en el aula del segundo año del segundo ciclo de Educación Infantil, sobre las 10:00, terminando el momento de la asamblea. 


En ella intervienen la estudiante de prácticas (P), de 24 años de edad. Además, participan los veintitrés alumnos de entre 3 y 4 años (A). Concretamente, 7 niños y 16 niñas. También, interviene un maestro que sustituye a la tutora de la clase (M), de 31 años de edad. 


Al término de la asamblea, M se dispone a dirigirse hacia el registro de doble correspondencia entre equipos y zonas de juego para entrar en el reparto de las mismas. M le pide ayuda a P para que le explique cómo funciona la dinámica usualmente y aplicarlo de la misma manera. P, intenta enseñarle mediante un ejemplo con el primer grupo. Entonces A, no para de hablar y no prestan atención a P. M les pide silencio y A acata la petición sin problema. Sin embargo, P sigue explicando y vuelve el “barullo”. Finalmente, M, molesto y serio les pide que se sienten y escuchen porque va a repartir a los grupos según su parecer. Así, M les ubica en cada zona y A no solo hace caso, sino que no buscan escabullirse una vez en su zona, aunque no la hayan escogido ellos.


Esta experiencia muestra cómo influye la confianza en el comportamiento de los seres humanos. Y es que debemos recordar que  “confianza o desconfianza no pertenecen a los individuos, a sus cualidades o defectos, sino que se producen entre individuos. (Cornu, 1999, p.22). 




REFERENCIAS 


Cornu, L. (1999). La confianza en las relaciones pedagógicas. Novedades Educativas. 

UNA NIÑA Y UNA PRACTICANTE: UN RECIBIMIENTO



Entren y lean esta fascinante historia sobre mi primer recibimiento.


Esta experiencia tuvo lugar en el aula del segundo año del segundo ciclo de Educación Infantil, alrededor de las 09:45, ya entrados en los treinta minutos de entrada. 


En ella intervienen la estudiante de prácticas (P), de 24 años de edad. Además, participa una alumna de 4 años (A). De igual manera, interviene la tutora de la clase (T), de 38 años de edad. 


A la hora de entrada en el aula, momento en el que las familias acompañan a los niños hasta dentro de la clase e intentan calmar la ansiedad por separación que suele haber, para así dejarlos jugando, haciendo alguna actividad con sus compañeros o con la maestra. En este caso, T se ausenta de su puesto habitual en la puerta y P decide sustituir la ausencia por un momento. P, a punto de levantarse, ve cómo A entra a la clase con su madre y decide saludarla. P, verbalizando sus acciones, le da la bienvenida a A y le saluda con la mano. Entonces, A, decidida, suelta la mano de su madre y camina hacia P. Entonces P le recibe con los brazos abiertos y A se sienta en sus piernas sin decir nada. T hace contacto visual con P mostrándose sorprendida ya que a A le cuestan las despedidas con la familia a la hora de la entrada.


Esta experiencia muestra la importancia de crear un espacio donde los niños se sientan seguros y donde ubiquen figuras de apego sanas que les permitan avanzar en sus aprendizajes. Como exponen Gil y Sánchez (2004):


Las funciones que al adulto le toca desempeñar como mediador son importantes debido a que:

  • La influencia que ejerce sobre el niño o niña es decisiva para su desarrollo. 

  • El adulto constituye la base de seguridad del niño o niña. 

  • Es el elemento humano primordial de una interacción básica significativa de la que va a depender un buen desarrollo socioemocional. (p.538)




REFERENCIAS 


Gil, M. Sánchez, O. (2004). Educación inicial o preescolar: el niño y la niña menores de tres años. Algunas orientaciones a los docentes. Educere, 8(27). 535-543.

https://www.redalyc.org/pdf/356/35602713.pdf 


lunes, 18 de noviembre de 2024

DOS NIÑAS Y UN CAMBIO DE ACTIVIDAD

Esta experiencia tuvo lugar en el aula del segundo año del segundo ciclo de Educación Infantil, sobre las 10:45, ya entrados en la hora del primer recreo. 


En ella intervienen la estudiante de prácticas (P), de 24 años de edad. Además, participan dos alumnas de 4 años (A). De igual manera, interviene la tutora de la clase (T), de 38 años de edad. 


Después de las actividades por zonas, T se ausenta del aula, dejando a P a cargo de A. T, antes de salir, explica a P que todos debemos salir al patio en ese mismo instante, ya que faltan maestras. P, con instrucciones orales, indica a A que recojan cada uno su zona de actividad y salgan al patio. Entonces, A les dice que no van a recoger ni van a salir dando gritos. Entonces P explica a A, con voz más firme, que por favor le hagan caso y que es importante tardar lo menos posible, sin obtener ningún resultado. Entonces, T entra en el aula y P le pide ayuda con A. T se acerca a la zona y empieza a recoger mientras les dice rápidamente: “nos salimos al patio”. Las estudiantes, muy poco a poco, meten los rotuladores en la cesta y guardan sus dibujos. Sin embargo, no terminan de ordenar y salen al patio. T explica a P que necesitan establecer mejor la rutina y hablar con ellas sobre el acto de “dejar las cosas como estaban”. Finalmente, T y P salen al patio y A se encuentra jugando en los exteriores.


Esta experiencia muestra que es imprescindible crear una buena rutina, y la adhesión a la misma, además, de construir y recordar las normas de la clase. Como explica Álvarez (2019), es necesario que sean estables y se sientan cómodos y seguros en el contexto en el que se desarrollan porque si no, no lo van a conseguir plenamente, es nuestro deber ayudarlos y ser sus guías en el aprendizaje (p.21). 


A este fin, la estrategia aplicada por T podría implementarse, introduciendo elementos de condicionamiento clásico como, dar palmadas, indicando el cambio de actividad y lugar, en este caso. 




REFERENCIAS 


Álvarez, S. (2019). Las rutinas en Educación Infantil. Repositorio Institucional de la Universidad de la Laguna. 

http://riull.ull.es/xmlui/handle/915/14807 


jueves, 14 de noviembre de 2024

UNA NOTA Y UN SENTIMIENTO

 


Entren y lean esta fascinante historia sobre la importancia del respeto.



Esta anécdota tuvo lugar en los treinta minutos de entrada y participaron dos niñas de cuatro años que querían “escribirle” una nota a las familias. Nos pidieron: cartulinas, rotuladores, pegamento, tijeras y papel de reciclaje y, como no podía ser de otro modo, todos estos materiales se encontraban a su disposición, así que se pusieron a ello. Casi pasada la media hora, una de estas niñas se levantó de la silla y llorando se acercó a la maestra. Esta le pidió que se calmara y le contara lo que había pasado con tranquilidad para poder entenderse mejor.


La niña muy nerviosa, no paraba de soltar palabras por la boca, sin embargo, ninguna de ellas se entendía. Inmersas en aquella vorágine de llanto y caras de tristeza, vislumbramos un pequeño papel roto en su mano. Entonces fue cuando entendimos que quería decirnos. Algo más calmada nos explicó que la otra niña se lo había pintado y roto además, le había dicho que “estaba muy feo”. En ese momento, la maestra buscó a la otra parte implicada y le explicó la importancia que tenía para ella (pudiendo extrapolarse a cualquiera de nosotros) lo que había creado. Y describió el sentimiento que florecía cuando intervienen sin desearlo y sin buenas intenciones en nuestros trabajos.



Como lección, esta anécdota nos enseña que cada persona le da un valor diferente a lo que podemos considerar “lo mismo” y es una cuestión que se debe respetar e influye directamente con la autoestima. Este último es un término que debe estar muy presente en la educación infantil y que representa un reto tanto para los niños como para los maestros. De esta manera, podemos recordar que “el mejor camino para desarrollar una autoestima positiva es a través de la creación de un clima de relaciones personales donde la persona experimente seguridad, respeto, aceptación y libertad para actuar; donde sienta la amistad y el apoyo de los demás”. (Roa, 2013, p.246)




REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Roa, A. (2013). La educación emocional, el autoconcepto, la autoestima y su importancia en Educación Infantil. EDETANIA 44, 241-247.

https://riucv.ucv.es/bitstream/handle/20.500.12466/678/210

miércoles, 13 de noviembre de 2024

UNA NIÑA Y UN CAMBIO INDUCIDO

 


Entren y lean esta fascinante historia sobre romper un hábito.



Hoy la maestra había decidido dejar los veinte minutos de juego por zonas y, cambio sumar ese tiempo al del primer recreo. Una vez en el patio, me encontraba, de nuevo, sentada en uno de los bancos y la niña, protagonista de la anécdota anterior, se acercó rápidamente y se subió en mis muslos sin pensárselo dos veces y así, “sin perdón ni permiso” se acurrucó en mi regazo.


Una de las maestras que estaba en el patio le pidió a la niña que se fuese a jugar con los demás, sin embargo, no le hizo caso y con la mirada entendí que era mi turno para intentar “alejarla de esta conducta”. 


Con mucha pena y mucho tacto le pedí, por favor, que se bajase y buscase algún juego o espacio al que quisiese ir, no obstante, se negaba rotundamente a “dejarme atrás”. Así que decidí trabajar mediante la negociación y la claridad.


Primero le dije que dentro de poco necesitaba levantarme y ella tendría que hacerlo también y, al cabo de unos segundos, nos levantamos. Al ver que no soltaba la mano, le pregunté si quería que le acompañase a alguna zona de juego e, inmediatamente le expliqué que una vez allí me iría y ella podría seguir jugando, que después nos veríamos en clase. Aunque no se mostró muy de acuerdo finalmente aceptó. Fuimos hacía el porche y con delicadeza intenté que me soltara la mano y me fui.


Tuvimos la necesidad de repetir varias veces los acuerdos pero no podemos verlo desde el fracaso sino desde una perspectiva mucho más amplia: la del aprendizaje y deconstrucción del hábito, cuestiones que no solo son difíciles para los niños sino para todas las personas.                                                        

martes, 12 de noviembre de 2024

UNA PRACTICANTE Y UNA NIÑA

    

       Entren y lean esta fascinante historia sobre crear un hábito.



Era la hora del recreo y yo, una practicante de veinticuatro años en tercero de carrera, me encontraba en uno de los bancos que hay en el patio observando el panorama y asistiendo a los que lo necesitaban.


De pronto, una niña de tres años del grupo al que fui asignada, hizo contacto visual con mi mirada e interpretó que podía venir hacia el banco y acostarse a mi vera. Me pareció muy tierna y sin pensarlo reforcé su comportamiento mostrándome cariñosa. Al poco rato buscó sentarse encima de mí, acción que yo no negué. Después de diez minutos, le pregunté si quería ir a jugar con los demás y ella, con mucho ímpetu, me respondió que no, “que se quería quedar conmigo”. En ese momento me di cuenta de las consecuencias que esto podía acarrear y tras insistirle, me levanté con ella y la llevé con otros niños.


Durante el transcurso de los dos recreos esta niña me buscaba más y más y demandaba que me sentase para ella ponerse encima y entendí que me había convertido en su zona de confort y habíamos creado un mal hábito.



Este es un aprendizaje demasiado importante como para obviar que ha pasado. Por ejemplo, Forés et al (2014) exponen que “las relaciones se ven alteradas por la comodidad, por lo conocido…”, algo muy importante que nos hace damos cuenta de que este tipo de comportamientos inducen a un bajo nivel social, ya que no suele socializar con sus iguales y con los adultos se mantiene aislada. Asimismo, se hace evidente un desajuste emocional que provoca celos hacia otros vínculos (por muy ligeros que sean) con la persona de apego. (p. 213)




Forés, A., Sánchez, J. y Sancho, J. M. 2014. Salir de la zona de confort. Dilemas y desafíos en el EEES. Tendencias Pedagógicas, 23, 205-214.

https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4665924.pdf 

lunes, 11 de noviembre de 2024

UN NIÑO Y UNAS FRUTAS

 


Entren y lean esta fascinante historia sobre el efecto del refuerzo positivo y de una buena corrección.


Quedaban quince minutos para entrar a comernos la fruta y un niño de tres años no paraba de subirse a la mesa donde estábamos pelando la fruta las maestras. Cada segundo estaba más cerca del bol de las pieles  y de los platos con la comida. Momentos después se balanceó hacía adelante intentando conseguir algún trozo. 

Desde el comienzo se le pidió, por favor, que no tocase la comida y se le explicó el porqué. No obstante, esta acción no tuvo éxito, como ya hemos expuesto. De esta manera, la maestra decide colocarlo en el banco de enfrente y cada cierto tiempo y mientras no se moviese le aplicaba un refuerzo positivo. Uno de tipo social, ya que le solía felicitar y recalcar que bien lo estaba haciendo. Mientras tanto le seguía explicando por qué no podía tocar ni comer la fruta todavía. 

A los diez minutos, cuando se les llamó para lavarse las manos, este niño miró a la maestra pidiendo confirmación y cuando la obtuvo, se levantó y fue rápidamente al baño, ilusionado porque llegase la hora del desayuno de media mañana.

Este episodio muestra el poder y sentido del uso del refuerzo positivo, la cual promueve comportamientos deseados mediante el reconocimiento y la motivación. Aunque siempre hay que estar pendiente del doble filo, ya que podríamos reforzar otros no deseados. 

Como indica Skinner, representante del conductismo, el refuerzo positivo aumenta la probabilidad de que un comportamiento se repita al recompensarlo. En el contexto infantil, este tipo de enfoque favorece el desarrollo emocional, ayudando a ver los errores como una oportunidad de aprendizaje y no como un obstáculo.


Skinner, B. F. (1953). Science and human behavior

https://www.bfskinner.org/newtestsite/wp-content/uploads/2014/02/ScienceHumanBehavior.pdf 

jueves, 7 de noviembre de 2024

VEINTITRÉS NIÑOS, UNA MAESTRA, UNA PRACTICANTE Y UN AULA


       Entren y lean esta fascinante historia sobre un día demasiado intenso para todas las partes.



Eran las nueve y media de la mañana y avisamos a los niños de la clase de 4 años para ir a la asamblea y, aunque muchos aceptaran, otros tantos no querían dejar lo que estaban haciendo e, incluso, dos niñas rehuyeron durante todo el tiempo de la asamblea.


Eran las diez menos cuarto y la maestra decidió cortar la asamblea y ponernos por zonas de actividades. Hubo varios incidentes y muchísimo ruido, así que, de nuevo, sobre las diez dejó que los niños salieran al patio hasta la hora de comer la fruta.


La maestra me miró y coincidimos en el pensamiento: ¿qué estaba pasando?



Después de reflexionar sobre esta anécdota (un poco más genérica) podemos sacar varias conclusiones. Por ejemplo, ¿estaba fallando el contexto físico o ético? Y la respuesta era bastante clara. En cuanto al contexto físico, no hay quejas; la iluminación, la ventilación y la temperatura eran correctas, y la acústica, la distribución de los elementos y la decoración seguían siendo las mismas. Descartando esta opción, solo nos queda centrarnos en el contexto ético y, creemos que aquí estuvo el problema.


Muchos de los niños habían pasado por una entrada forzosa y/o involuntaria, debido a esto la maestra no pudo “controlar los comportamientos de muchos niños” y yo, la practicante, me encontraba leyendo cuentos a sólo cinco niñas, por lo que no estuve atenta a la intensidad que había llegado la situación.


En definitiva, el ambiente del aula “condiciona y es condicionado por el accionar de las personas, de ahí la importancia de que este sea flexible, actualizado y responda a las necesidades de los niños, niñas y de los otros actores preponderantes en la construcción del conocimiento”. (Castro y Morales, 2015, p.13)



Castro, M., Morales, M. E. 2015. Los ambientes de aula que promueven el aprendizaje, desde la perspectiva de los niños y niñas escolares. Revista Electrónica Educare, 19(13), 1-32.

http://dx.doi.org/10.15359/ree.19-3.11 

UNA ACTIVIDAD Y UNOS NIÑOS SIN OBJETIVOS

     Esta experiencia tuvo lugar en el aula del segundo año del segundo ciclo de Educación Infantil, alrededor de las 12:30, durante una act...