miércoles, 13 de noviembre de 2024

UNA NIÑA Y UN CAMBIO INDUCIDO

 


Entren y lean esta fascinante historia sobre romper un hábito.



Hoy la maestra había decidido dejar los veinte minutos de juego por zonas y, cambio sumar ese tiempo al del primer recreo. Una vez en el patio, me encontraba, de nuevo, sentada en uno de los bancos y la niña, protagonista de la anécdota anterior, se acercó rápidamente y se subió en mis muslos sin pensárselo dos veces y así, “sin perdón ni permiso” se acurrucó en mi regazo.


Una de las maestras que estaba en el patio le pidió a la niña que se fuese a jugar con los demás, sin embargo, no le hizo caso y con la mirada entendí que era mi turno para intentar “alejarla de esta conducta”. 


Con mucha pena y mucho tacto le pedí, por favor, que se bajase y buscase algún juego o espacio al que quisiese ir, no obstante, se negaba rotundamente a “dejarme atrás”. Así que decidí trabajar mediante la negociación y la claridad.


Primero le dije que dentro de poco necesitaba levantarme y ella tendría que hacerlo también y, al cabo de unos segundos, nos levantamos. Al ver que no soltaba la mano, le pregunté si quería que le acompañase a alguna zona de juego e, inmediatamente le expliqué que una vez allí me iría y ella podría seguir jugando, que después nos veríamos en clase. Aunque no se mostró muy de acuerdo finalmente aceptó. Fuimos hacía el porche y con delicadeza intenté que me soltara la mano y me fui.


Tuvimos la necesidad de repetir varias veces los acuerdos pero no podemos verlo desde el fracaso sino desde una perspectiva mucho más amplia: la del aprendizaje y deconstrucción del hábito, cuestiones que no solo son difíciles para los niños sino para todas las personas.                                                        

UNA ACTIVIDAD Y UNOS NIÑOS SIN OBJETIVOS

     Esta experiencia tuvo lugar en el aula del segundo año del segundo ciclo de Educación Infantil, alrededor de las 12:30, durante una act...