Entren y lean esta fascinante historia sobre animaciones inadecuadas.
Corrían los últimos treinta minutos del segundo recreo y empezó a chispear. En ese momento las maestras pensaron que sería buena idea subir a las dos clases, la de cuatro y la de cinco años, a un aula con proyector para ver alguna producción audiovisual.
Aunque había algunos niños que se mostraban reticentes, la presión social pudo con ellos. Casi todos, contentos subimos al aula y nos sentamos en el piso expectantes por lo que saldría en esa “televisión” (como la llamaba un niño).
De pronto, algunos niños de la clase de cinco años recomendaron: “Los tres cerditos y el lobo” y uno de ellos especificó un video en concreto. Con la misma facilidad que este niño dio su propuesta, la maestra aceptó a la misma.
Pasaban los minutos y los dibujos se volvían cada vez más violentos; hablaban incluyendo despectivos y palabrotas, se mostraba una maldad deliberada mediante tonos pícaros y muchas situaciones de lucha física, dividiendo a los personajes en “buenos” y “malos”. Asimismo, algunos niños parecían no entenderlos y no gustarles, sobre todo a niños de la clase de cuatro años. Incluso, se podía diferenciar quienes se estaban riendo por una cuestión social y querer encajar en el grupo. Finalmente, después de la hora de comer una niña se quejó, exponiendo lo “malvado” que era el lobo y un niño expresó que sintió miedo.
En definitiva, esta experiencia nos aporta conocimientos muy interesantes. Para empezar, las visualizaciones que se hagan en la escuela deben ser revisadas con anterioridad o conocer su contenido, evitando así, este tipo de situaciones. Segundo, ¿por qué tenemos que tener en cuenta lo que provocan los contenidos? Esta cuestión es explicada con creces por Arriaga, 2017:
“los dibujos animados mantienen una marcada influencia de mensajes subliminales que dejan a los niños y niñas relacionados a la imitación de ciertos patrones a los que se exponen en los diferentes contenidos relacionados a la violencia, vista desde el hecho de la heroicidad hasta el insulto como mecanismo de defensa, estos mensajes se ve reflejada en la falta de tolerancia entre los niños”. (p.384)
Arriaga, M. (2017). Conductas agresivas de los niños por influencia de los dibujos animados violentos. Revista De Investigaciones, 6(4), 377-385.
https://doi.org/10.26788/riepg.v6i4.129