Entren y lean esta fascinante historia sobre las primeras veces poniendo la mesa.
Hoy, la maestra me ha propuesto que me encargue de “el momento de poner las mesas”. ¿Esto qué significa? Pues que veinte minutos antes de la hora del almuerzo, el grupo del día es guiado para poner los manteles, las servilletas y los platos y para ir a buscar el carro de la comida. Se les invita a estos cinco niños a dejar el recreo antes que los demás, que adquieran responsabilidades que afectan tanto a su persona como a su alrededor y a colaborar con sus compañeros y maestra en las áreas propias de este contexto y, que pueden ser extrapoladas al familiar.
Además, estas actividades tienen un significado importante para ellos: trabajar la cotidianeidad, la rutina, las responsabilidades y el altruismo. Asimismo, si nos ponemos exquisitos, podemos mencionar también, cómo se desarrolla la psicomotricidad fina, el espacio y la lógica-matemática. Para colmo, todos quieren participar, es muy bienvenida por el grupo y crea un ambiente de ayuda y orden bastante satisfactorio. (Sí, estamos hablando en general, ya que los días y las actitudes varían mucho).
Es extremadamente interesante ver cómo funcionan los diferentes grupos durante esta situación. La posición de la “guía” o maestra es meramente indicadora y/o de ayuda, siempre que esta sea requerida. Así, podemos observar cómo se desempeñan estas cinco personas y, basándome en mis (pocas) experiencias he de decir que:
Si no les das ninguna pauta, se dispersan (ya que esto es nuevo para ellos, también).
Si les ayudas “mucho”, dejan recaer más peso en ti.
Si les explicas qué hay que hacer y la secuencia a seguir antes de empezar, funciona mucho más fluido.
Hay que calmar las ansias de ir a por el carro de la comida.

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