martes, 8 de octubre de 2024

UN ÁRBOL Y SEIS NIÑOS

   

            Entren y lean esta fascinante historia sobre una disputa en un árbol.



           Es bien sabido que los árboles y las actividades que derivan de estos son demasiado interesantes para los niños. ¿Y cuál pudiera ser la cúspide sino escalar?


A esto se disponía un pequeño intrépido durante la hora del recreo, alentando a sus compañeros a seguir sus pasos. Sin embargo, algunas no lo tenían tan claro. 


Cuando estaba siendo notificada de este comportamiento, por uno de sus amigos, este ya estaba entrelazado en las ramas de aquel árbol. Sin embargo, su única necesidad era que yo ejerciera de cuerpo presente y dejar que entre ellos se dieran cuenta de que escalar un árbol puede ser una actividad peligrosa.


A medida que sus dos amigos buscaban desconfigurar nuevos movimientos y recorridos espaciales para poder subir a aquella copa, un grupo de tres niñas se mostraba más reacio a esta propuesta; criticaban y tachaban la acción de imprudente o, si queremos ser exactos, sus mamás dicen que los árboles no son para eso, y ellas no iban a quebrantar esta regla. No obstante, se les veía tentadas a intentar la hazaña, pero las normas sociales, que poco a poco se instauran en la cotidianeidad de estas niñas, no les permitieron siquiera pensar en probarlo. 

Es gratificante presenciar todo avance de una persona en desarrollo y, a lo largo de esta secuencia, podemos encontrar, entre líneas, aprendizajes derivados de la exploración de los límites y la capacidad de tomar sus propias decisiones. 


Dos grandes objetivos para un grupillo de entre 3 y 4 años, que aunque parezcan difíciles de dominar por su generalidad y que su aprendizaje sea de dudosa estabilidad, debemos recordar que:


Aunque el cerebro de todo ser humano esté programado genéticamente para aprender, procesar, consolidar y recordar un aprendizaje, y los sistemas y funciones involucrados en este proceso también sean los mismos en los seres humanos con un desarrollo normal, sería importante que el educador considerara que el alumno además de aprender de manera visual, auditiva, lingüística y lógica, tiene la capacidad de aprender de manera reflexiva, impulsiva, analítica, global, conceptual, perceptiva, motora, emocional, intrapersonal e interpersonal. (Campos, 2010, p. 7).




Campos, A.L. (2010). Neuroeducación: uniendo las neurociencias y la educación en la búsqueda del desarrollo humano. La educ@ción, 143. http://doi.org/10.56852 


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