jueves, 10 de octubre de 2024

UN CAMBIO DE NOMBRE Y UN GRUPO DE NIÑOS

           

      

Entren y lean esta fascinante historia sobre responsabilidad y comunidad.



Mientras más nos adentrábamos en la asamblea y el grupo prestaba más atención, decidimos abrir el siguiente melón: qué nombre iba a recibir este año la clase de segundo del segundo ciclo de educación infantil. 


Por supuesto que ya teníamos un nombre, nos hacíamos llamar: “Los Globos”, sin embargo, tras varias reuniones con la junta del centro se decidió tener en cuenta nuevas propuestas para este cambio. Además, se partió de entender y concienciarnos sobre el problema (lo dañino y peligroso que pueden llegar a ser los globos) y se les planteó proponer soluciones al grupo, haciéndoles responsables y conocedores de todo el recorrido.


Después de hacer la pregunta al corrillo de 25 niños, iban saliendo muchas opciones, no obstante, este pensamiento y desarrollo iba guiado por la maestra. Se quería seguir la temática de los demás nombres; la naturaleza, por lo que se buscó dirigir los comentarios hacia esta concepción, tendiendo a prestar más atención a las aportaciones que hablaban de “montañas”. 


No se llegó a decidir con certeza pero para avanzar se intentó empezar a llamarnos “Montaña” y ver cómo funcionaba. Finalmente, al notar la tan alta aceptación que hubo, el nombre “Montaña” se ha mantenido como denominador de este grupo.



De esta anécdota me gustaría destacar la necesidad de que las decisiones que toma el grupo, sean realmente consensuadas por todos los niños individualmente y en conjunto, para así responsabilizarles y que se sientan identificados como comunidad, ya que según Vázquez (2015), “...hay seres humanos individuales que se unen en comunidad; pero la comunidad es la condición de posibilidad de la existencia de todos sus miembros y del pleno desarrollo de su subjetividad, y de las diferencias personales”. 




Vázquez M. 2015. Volver a la “comunidad” con Karl Marx. Una revisión crítica de la dicotomía comunidad-sociedad. Universidad Nacional Autónoma de México. 

file:///C:/Users/user/Downloads/Dialnet-VolverALaComunidadConKarlMarx-5310876.pdf 

miércoles, 9 de octubre de 2024

UN CUENTO, UN NIÑO Y UNA ADULTA

        Entren y lean esta fascinante historia sobre un libro diferente.



Eran las nueve de la mañana y recién entrábamos al aula, se disponía un pequeñín dirección a la zona de lectura. Este niño, de todavía tres años y sin la capacidad de leer, cogió todos los libros que pudo a la vez y los tiró encima de una mesa. Comenzó a abrirlos y a ojear rápidamente sus imágenes, pero llegó el cuento: Donde viven los monstruos y, de reojo, vi cómo se sorprendía. No debí ser muy sutil, porque en cuanto notó mi mirada, pidió desde su silla que se lo leyese. 


Me acerqué a donde se encontraba, dispuesta a leerle el libro, pero parecía no importarle lo escrito, sino que la historia encajara con lo que él se estaba imaginando. En ese momento pensé: “improvisamos la historia”, y así fue. Él me iba diciendo que pasaba por su cabeza y, poco a poco, yo me inventaba una historia que partía de la imaginación de un niño, el condicionamiento de unas imágenes y las aportaciones de un texto. Además, jugaba con ventaja, porque ya reconocía la historia de este cuento. 


A él le gustaba que le hiciese preguntas y reforzara sus comentarios y a mí me impresionó cómo un mismo libro puede tener varias historias, cómo las imágenes son totalmente susceptibles a la persona que las ve y cómo el pensamiento divergente de los niños lleva a crear situaciones que jamás habrías imaginado, accediendo a una realidad virtual sin necesidad de recursos no humanos.

En este punto, no puedo dejar pasar la oportunidad de recordar el siguiente debate: ¿por qué, a medida que pasan los años, dejamos este pensamiento atípico de lado, buscando una sola solución o respuesta? “La correcta”. Es cuanto menos interesante, porque el “acto creador” nos facilita una adaptación activa al entorno y, por tanto, una mejor calidad de vida. (Contini de González, 2001, p.24)


Con esto les dejo la reflexión y decisión a ustedes, pero recuerden que ellos quizás tienen la excusa de ser niños, pero, ¿y nosotros? ¿Por qué nos cuesta tanto gestionar nuestros pensamientos y emociones? 




Contini de González, N. 2001. La creatividad como recurso de afrontamiento en la vida cotidiana. Psicodebate. Psicología, Cultura y Sociedad, 1(1), 19-25. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5645325.pdf 



martes, 8 de octubre de 2024

UN ÁRBOL Y SEIS NIÑOS

   

            Entren y lean esta fascinante historia sobre una disputa en un árbol.



           Es bien sabido que los árboles y las actividades que derivan de estos son demasiado interesantes para los niños. ¿Y cuál pudiera ser la cúspide sino escalar?


A esto se disponía un pequeño intrépido durante la hora del recreo, alentando a sus compañeros a seguir sus pasos. Sin embargo, algunas no lo tenían tan claro. 


Cuando estaba siendo notificada de este comportamiento, por uno de sus amigos, este ya estaba entrelazado en las ramas de aquel árbol. Sin embargo, su única necesidad era que yo ejerciera de cuerpo presente y dejar que entre ellos se dieran cuenta de que escalar un árbol puede ser una actividad peligrosa.


A medida que sus dos amigos buscaban desconfigurar nuevos movimientos y recorridos espaciales para poder subir a aquella copa, un grupo de tres niñas se mostraba más reacio a esta propuesta; criticaban y tachaban la acción de imprudente o, si queremos ser exactos, sus mamás dicen que los árboles no son para eso, y ellas no iban a quebrantar esta regla. No obstante, se les veía tentadas a intentar la hazaña, pero las normas sociales, que poco a poco se instauran en la cotidianeidad de estas niñas, no les permitieron siquiera pensar en probarlo. 

Es gratificante presenciar todo avance de una persona en desarrollo y, a lo largo de esta secuencia, podemos encontrar, entre líneas, aprendizajes derivados de la exploración de los límites y la capacidad de tomar sus propias decisiones. 


Dos grandes objetivos para un grupillo de entre 3 y 4 años, que aunque parezcan difíciles de dominar por su generalidad y que su aprendizaje sea de dudosa estabilidad, debemos recordar que:


Aunque el cerebro de todo ser humano esté programado genéticamente para aprender, procesar, consolidar y recordar un aprendizaje, y los sistemas y funciones involucrados en este proceso también sean los mismos en los seres humanos con un desarrollo normal, sería importante que el educador considerara que el alumno además de aprender de manera visual, auditiva, lingüística y lógica, tiene la capacidad de aprender de manera reflexiva, impulsiva, analítica, global, conceptual, perceptiva, motora, emocional, intrapersonal e interpersonal. (Campos, 2010, p. 7).




Campos, A.L. (2010). Neuroeducación: uniendo las neurociencias y la educación en la búsqueda del desarrollo humano. La educ@ción, 143. http://doi.org/10.56852 


UNA ACTIVIDAD Y UNOS NIÑOS SIN OBJETIVOS

     Esta experiencia tuvo lugar en el aula del segundo año del segundo ciclo de Educación Infantil, alrededor de las 12:30, durante una act...