Entren y lean esta fantástica historia sobre la comprensión de un comportamiento.
Esta experiencia tuvo lugar en el patio de una escuela de Educación Infantil, sobre las 11:45, durante el recreo.
En ella participaron un alumno de 5 años (A), la tutora de su grupo (T), de 56 años, y la estudiante de prácticas (P), de 24 años.
Mientras los niños jugaban, P observó que A subía al tejado de una casa de juguete del patio. Desde arriba, A comenzó a gritar: “¡Miradme! ¡Estoy muy alto!”. Los otros niños lo miraban asombrados y algunos intentaron imitarlo. P se dirigió rápidamente hacia A y, con voz calmada pero firme, le dijo: “Cuidado por favor, intenta bajarte lo antes posible y si necesitas ayuda me avisas. Baja la voz y no animes a tus compañeros, que puede ser peligroso. No todos tenemos tu habilidad”. Sin embargo, A ignoró la indicación y continuó gritando para captar la atención de sus compañeros.
En ese momento, T se acercó y pidió a los demás niños que regresaran a las áreas de juego mientras hablaba con A. T, manteniendo la calma, le dijo: “Esta no es una forma segura de jugar. Cuando bajes, puedes pedirle a tus compañeros construir una torre tan alta como esta casa. Bájate, por favor”. A, bajó del tejado con cuidado pasado un buen rato.
Una vez en el suelo, T y P elogiaron su decisión y lo animaron a liderar la construcción de la torre.
Esta situación evidencia cómo algunos comportamientos desafiantes en los niños son intentos de captar la atención. Según Gómez y Cuña (2017), algunas maneras de tratar estos comportamientos podrían consistir en: proponer opciones, centrarse en la tarea y no en el individuo o tener acercamientos serios y breves.
REFERENCIAS
Gómez, M. del C., & Cuña, A. da R. (2017). Estrategias de intervención en conductas disruptivas. Educação Por Escrito, 8(2), 278–293.
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